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LA ALTERNATIVA DEL ESPACIO

Existe una alternativa importante a todo lo expuesto anteriormente, y es la alternativa espacial. Darwin, en su obra "El origen de las especies", escribía: "...debemos admitir también que todos los seres organizados que viven o que han vivido sobre la Tierra, pueden descender de una única forma primordial"...una especie de bacteria primitiva básica.
Para algunos científicos de finales del siglo XIX, esa primera bacteria tenía su origen en el espacio. La idea de que la Tierra fue fecundada por microorganismos procedentes del espacio empezó a desarrollarse a partir de 1865 por parte del biólogo alemán Hermann Richter; según él, la vida está presente en todo el Universo bajo la forma de gérmenes de microorganismos, a los que llamó cosmozoarios. Los meteoritos que continuamente impactan en la Tierra transportarían los cosmozoarios, que una vez en el planeta, se desarrollarían en condiciones favorables.
El químico sueco Svante Arrhenius (1859-1927) retomó la idea de Richter dándole una forma más elaborada: la teoría de la Panspermia, publicada en 1906. Según esta teoría, la vida es transportada en el espacio bajo la forma de esporas, organismos vivos microscópicos, impulsadas por la presión de la radiación estelar. Esta teoría no responde a la pregunta fundamental: ¿cuál fue el origen de esas esporas extraterrestres? Lo que sí es cierto es que en los últimos años se han descubierto más de un centenar de moléculas orgánicas en las densas nubes que separan las estrellas. La siembra de esas moléculas en nuestro planeta, transportadas por meteoritos, pudieron proporcionar una parte de los materiales orgánicos indispensables para la evolución biológica. Así mismo, los impactos de cometas también han podido sembrar la Tierra de materiales orgánicos, y facilitar de esta manera la aparición de la vida en el planeta al aportar diversos constituyentes importantes en la evolución.
Más radical se muestra Fred Hoyle, que junto a Chandra Wickramasinghe, de la Universidad de Cardiff, retorna a la Panspermia, afirmando que resulta un proceso inútil buscar el origen de la vida en la propia Tierra, puesto que se ha formado en alguna parte del espacio interestelar. Estos dos astrofísicos han observado las nubes de materia que separan las estrellas, desde el infrarrojo al ultravioleta, afirmando haber identificado sistemas vivos. Así mismo afirman que nuestro planeta ha recibido y recibe continuamente microorganismos, incluso virus, de los impactos de cometas y meteoritos, lo que habría sido el origen de las distintas epidemias sufridas por la Humanidad a lo largo de los siglos.